La seguridad vial es uno de los pilares fundamentales en el diseño, construcción y mantenimiento de infraestructuras de transporte. Un factor clave —y a menudo infravalorado— en la prevención de accidentes es el buen estado del pavimento. Para empresas especializadas en construcción de carreteras como Nuño y Pescador, garantizar una superficie segura, resistente y duradera no solo es una cuestión técnica, sino también un compromiso directo con la vida de los conductores.
En este artículo analizamos cómo influye el estado del pavimento en la seguridad vial, qué riesgos implica un firme deteriorado y por qué invertir en su mantenimiento es una decisión estratégica para administraciones y entidades responsables de infraestructuras.
¿Qué entendemos por buen estado del pavimento?
El buen estado del pavimento no se limita a una superficie “sin baches”. Implica una combinación de factores técnicos que influyen directamente en la seguridad vial:
- Regularidad superficial adecuada.
- Correcta capacidad de drenaje.
- Textura óptima para el agarre.
- Resistencia estructural frente a cargas pesadas.
- Ausencia de grietas, deformaciones o desprendimientos.
Cuando estos elementos se mantienen dentro de los parámetros técnicos adecuados, el firme responde correctamente ante diferentes condiciones climáticas y de tráfico.
La relación directa entre pavimento y seguridad vial
El pavimento es el único elemento de la infraestructura que está en contacto directo con los neumáticos del vehículo. Por tanto, cualquier alteración afecta de manera inmediata al comportamiento del automóvil.
Un firme en mal estado puede provocar:
- Pérdida de adherencia.
- Mayor distancia de frenado.
- Aquaplaning en condiciones de lluvia.
- Desgaste irregular de neumáticos.
- Desviaciones inesperadas en la trayectoria.
Garantizar un pavimento en condiciones óptimas es, en consecuencia, una medida preventiva clave para reducir la siniestralidad.
El impacto de los baches y deformaciones en la conducción
Los baches, grietas y roderas no solo generan incomodidad al conducir, sino que suponen un riesgo real.
Las deformaciones pueden alterar la estabilidad del vehículo, especialmente en motocicletas y vehículos pesados. Además, obligan al conductor a realizar maniobras bruscas para esquivarlas, aumentando el riesgo de colisión.
En carreteras con tráfico intenso o alta velocidad, pequeñas irregularidades pueden amplificar su impacto y convertirse en puntos críticos de accidentalidad.
La importancia del drenaje y la adherencia
Uno de los factores más determinantes en la seguridad vial es la capacidad del pavimento para evacuar el agua correctamente.
Un sistema de drenaje deficiente favorece la acumulación de agua en superficie, incrementando el riesgo de aquaplaning. Cuando los neumáticos pierden contacto con el firme, el conductor pierde el control del vehículo.
Asimismo, la textura superficial del pavimento influye en la adherencia. Un pavimento demasiado pulido o desgastado reduce la fricción, aumentando la distancia de frenado, especialmente en condiciones meteorológicas adversas.
Señalización horizontal y visibilidad
El estado del pavimento también afecta a la eficacia de la señalización horizontal.
Marcas viales desgastadas o poco visibles dificultan la orientación del conductor, especialmente de noche o con lluvia. Una superficie bien ejecutada permite que la pintura vial se adhiera correctamente y mantenga sus propiedades reflectantes durante más tiempo.
La correcta integración entre pavimento y señalización es otro elemento esencial dentro de la estrategia global de seguridad vial.
Mantenimiento preventivo frente a mantenimiento correctivo
Desde el punto de vista técnico y económico, el mantenimiento preventivo es mucho más eficiente que actuar cuando el deterioro ya es avanzado.
Las intervenciones periódicas permiten:
- Detectar microfisuras antes de que evolucionen.
- Evitar la aparición de baches.
- Prolongar la vida útil del firme.
- Reducir costes estructurales a largo plazo.
- Disminuir riesgos para los usuarios.
Empresas especializadas en construcción de carreteras, como Nuño y Pescador, entienden que la calidad en la ejecución inicial y la planificación del mantenimiento son determinantes para garantizar la seguridad vial a largo plazo.
Innovación y materiales de alta calidad en la construcción de carreteras
La evolución en materiales y técnicas constructivas ha permitido mejorar notablemente la seguridad vial.
Mezclas asfálticas modificadas, tratamientos superficiales antideslizantes y tecnologías de control de compactación aseguran pavimentos más resistentes y con mejores prestaciones.
Invertir en calidad desde la fase de construcción no solo mejora la durabilidad, sino que reduce intervenciones futuras y refuerza el compromiso con la seguridad de los conductores.
La responsabilidad compartida en la seguridad vial
La seguridad vial no depende únicamente del comportamiento del conductor. La infraestructura juega un papel fundamental.
Un pavimento en mal estado puede convertir un pequeño error humano en un accidente grave. En cambio, una carretera bien diseñada, construida y mantenida actúa como elemento de protección.
Para empresas constructoras como Nuño y Pescador, cada proyecto supone una oportunidad para contribuir activamente a una movilidad más segura, eficiente y sostenible.
Conclusión
El buen estado del pavimento es un factor determinante en la seguridad vial. Su influencia abarca desde la adherencia y la distancia de frenado hasta la estabilidad del vehículo y la visibilidad de la señalización.
Invertir en construcción de calidad y mantenimiento preventivo no es solo una cuestión técnica o presupuestaria: es una inversión directa en la protección de vidas.
Garantizar carreteras seguras es una responsabilidad compartida, pero comienza con una base sólida: un pavimento bien ejecutado y correctamente conservado.

