En 2025, los informes técnicos sobre el estado de las carreteras en España han arrojado cifras preocupantes: más de la mitad de la red viaria presenta deterioros graves o muy graves, con cerca de 34 000 km que requieren actuación urgente y un déficit acumulado de mantenimiento que supera los 13 400 millones de euros según la Asociación Española de la Carretera (AEC).
Detectar los síntomas de degradación antes de que se produzcan daños severos o fallos estructurales es clave para optimizar costes, mejorar la seguridad vial y prolongar la vida útil de las infraestructuras. En este artículo te contamos qué señales observar en campo que indican que una carretera necesita intervención lo antes posible, con base en datos y tendencias recientes.
¿Por qué es crítico intervenir antes de que aparezcan daños graves?
Antes de entrar en las señales concretas, conviene entender el contexto actual:
- El 52 % de las carreteras españolas (más de 54 000 km de unos 101 700 km totales) presentan deterioros de gravedad o muy gravedad.
- De esos, 33 966 km necesitan reconstrucción urgente en menos de un año y otros 20 407 km requieren atención en cuatro años.
- El ritmo de deterioro de las carreteras se ha acelerado en los últimos años, estimándose alrededor de 8 % de pérdida de calidad anual si no se actúa.
Este escenario obliga a identificar señales tempranas de deterioro para planificar intervenciones preventivas y no correctivas, que siempre son más costosas y arriesgadas.
Señal 1: grietas longitudinales y transversales en el pavimento
Las grietas rectas en paralelo al eje de la carretera (longitudinales) o perpendiculares a él (transversales) son síntomas de fatiga del asfalto o del soporte del firme.
- Causas habituales: cargas repetidas de tráfico, temperaturas extremas, mala compactación del terreno.
- Riesgo si no se atiende: estas grietas pueden evolucionar hacia fisuras profundas y pérdida total de adherencia en la superficie.
Señal 2: aparición de baches y deformaciones localizadas
Un bache es un hueco en el pavimento provocado por la pérdida del material. Aunque muchas veces es visible, su origen puede estar en:
- drenaje insuficiente,
- mala ejecución inicial,
- suelos subyacentes debilitados.
Cuando se multiplican o crecen rápidamente, son claros indicios de que el firme ya está comprometido y que una intervención localizada podría evitar fallos mayores.
Señal 3: “piel de cocodrilo” o agrietamiento en red
Un patrón de grietas que recuerda a la piel de un reptil suele indicar fatiga estructural del asfalto. Este tipo de deterioro es más serio que las grietas simples:
- su presencia suele indicar una capa de rodadura que ha perdido cohesión,
- es uno de los factores que eleva tramos a la categoría de “deterioro muy grave” en los informes técnicos.
Señal 4: acumulación de agua en superficie o mal drenaje
El agua es uno de los peores enemigos del pavimento. Si al finalizar una lluvia o tras el deshielo quedan charcos persistentes, existe un problema de drenaje que puede:
- acelerar la degradación del firme,
- provocar fenómenos como el aquaplaning (deslizamiento por agua), que aumentan el riesgo de accidentes.
Este síntoma no solo daña la estructura, sino que disminuye la seguridad de forma directa.
Señal #5: bordes del pavimento desintegrados
Cuando los bordes de la carretera se deshacen, esto suele indicar:
- deficiencias en la base o subbase del firme,
- tránsito de vehículos pesados fuera del eje de rodadura,
- falta de mantenimiento en zonas laterales.
Este deterioro reduce la capacidad de carga del firme y puede desencadenar fallos más amplios si no se corrige.
Señal 6: desgaste irregular del asfalto
El pavimento no siempre se desgasta de forma uniforme. Cuando hay zonas con superficie lisa y brillante junto a tramos rugosos o con arrugas, puede estar produciéndose:
- pérdida de adherencia,
- erosión por efecto del tráfico pesado,
- envejecimiento acelerado del asfalto.
Este contraste suele ser un primer aviso de que el firme está llegando al final de su vida útil.
Señal 7: fallos en la señalización o en los equipos de seguridad
Aunque no es directamente parte del firme, la señalización vertical y horizontal deteriorada, así como las barreras de seguridad dañadas o deficientes, son indicativos de:
- falta de mantenimiento integral de la vía,
- posibles zonas que han sufrido impactos o movimientos del terreno.
Castilla-La Mancha, por ejemplo, inició un plan de renovación de 68 000 señales hasta 2027 precisamente para mejorar seguridad y visibilidad en carreteras.
Conclusión
Detectar a tiempo estos signos de deterioro puede marcar la diferencia entre una actuación preventiva eficiente y una reparación costosa y compleja. En un contexto como el actual —donde más del 50 % de las carreteras presenta problemas graves o muy graves de conservación—, una estrategia de inspección eficaz junto con intervenciones tempranas no solo alarga la vida de las infraestructuras, sino que aumenta la seguridad vial y reduce el coste a largo plazo en mantenimiento.

